Cultura Biotec

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El blog (no solo) biotecnológico de Elena F. Guiral

Carlos Elías: o estrangulando el hálito de la divulgación científica en España

4 February 2013

Elena F. Guiral

La razón estrangulada. Lectura recomendada por mi tutor para toda doctoranda que analice la situación del periodismo científico en España. Lectura, larga, densa y polémica que estuve a punto de abandonar en la página 170 tras leer esta cita textual de su autor: “La licenciatura de periodismo (1994-1997) la empecé como hobby cuando ya había aprobado las oposiciones a profesor de secundaria. Las veinticinco asignaturas las hice en tres años en los que compaginé los estudios de periodismo con mi trabajo a tiempo completo como profesor de física y química de instituto”. Y aquí, otra bonita perla: “En conjunto, recuerdo la carrera de periodismo como una diversión, en la que estudié un poquito, aprendí algo y me sorprendí mucho cuando comprobé que el diploma de Licenciado era exactamente igual al de Químicas.

Primero tengamos en cuenta que cualquier madre trabajadora dejaría a la altura del betún la apretada agenda que durante esos tres años tuvo el autor de La Razón estrangulada. Sí, yo también crié un bebé, trabajé a tiempo completo, dí clases en una escuela de negocios y seguí los cursos teóricos de mi tesis doctoral ¿Y? ¿Debería seguir esperando esa calle a mi nombre en mi Zaragoza natal? Pues no, porque lo que yo hice lo hacemos miles de mujeres cada día ¿Es este motivo suficiente para menospreciar una licenciatura universitaria y la vocación de aquellos que un día decidimos dedicarnos a la comunicación?

Según el autor lo hicimos para hacernos famosos y trabajar como comentaristas en los programas del corazón. O porque nunca nos vimos con la suficiente inteligencia y capacidad para estudiar una licenciatura de Ciencias. Vale. No puedo representar a todos mis compañeros, del pasado, del presente o del futuro de la profesión, pero particularmente elegí estudiar Ciencias de la Información porque sabía que ésta era la profesión  que me iba a hacer feliz. Y desde luego, ni rica ni famosa, eso siempre lo tuve más que claro.

El caso es que tras leer estos comentarios decidí que no merecía la pena seguir leyendo a alguien que tenía como afición utilizar las páginas de un ensayo para demostrarle al mundo su impresonante coeficiente intelectual y cerré el libro. Pero tras unos días de nuevo me pudo la curiosidad, porque lo cierto es que algunas de las reflexiones eran ciertamente interesantes y decidí hacer caso a un consejo que me dio mi abuela cuando era niña “De todo el mundo se puede aprender algo interesante” y acabar su lectura.

Y  bien, como decía al principio La razón estrangulada, se trata de un libro largo, denso y lleno de reflexiones intrépidas,  unas acertadas y otras no, según mi criterio. Me centraré en las que considero más interesantes.

Uno de los ejes de su libro es analizar, en mi opinión de forma simplista y poco acertada por qué hay más alumnos  que cursan estudios de Comunicación que de Ciencias Puras. El otro, analizar el declive de la Ciencia en la cultura occidental, expuesto de forma mucho más interesante.

Elías explica en su libro que una de las causas de ese escaso papel de la ciencia en ámbitos gubernamentales, es que “el científico se aleja del poder político, económico o mediático porque cree que trabaja en algo que es una verdad absoluta”. Se trata de una afirmación con la que estoy de acuerdo, y está imbricada en la imagen que los científicos tienen que proyectar sobre sí mismos, como seres alejados de las guerras de guerrilla que tienen lugar en la política. Sin embargo, ese aislamiento les deja lejos de los centros de poder y en época de vacas flacas, como la que nos está tocando vivir en España hace que los recursos para Ciencia se vean seriamente recortados.

El autor de La razón estrangulada también analiza por qué el periodismo científico ahuyenta nuevas vocaciones, haciendo un juicio de valor un tanto precipitado: “cuantos más periodistas hay trabajando para la ciencia en gabinetes de prensa o informando sobre ciencia el efecto logrado es ahuyentar nuevas vocaciones”.

Carlos Elías tampoco apuesta demasiado por hacer la divertida y amena la divulgación científica “¿Por qué no se hace divertido el derecho? ¿O la medicina?”. “La divulgación mata el hambre repentina, pero como la comida basura, jamás nutre”, afirma. La ciencia tiene que ser explicada de forma atractiva para el público general porque la ciencia es algo que está presente a cada minuto en nuestras vidas y todos tenemos derecho a asomarnos al mundo en el que vivimos aunque no tengamos la preparación académica que nos permita entender al 100% el lenguaje científico.

La ciencia en España no está viviendo momentos fáciles en un contexto complejo, con importantes recortes en los presupuestos del Estado. Sin embargo, no pienso que haya falta de vocaciones entre los más jóvenes  ni falta de interés en nuestra sociedad, más bien al contrario. Jamás la ciencia ha contado con tantas vías de intercambio de información gracias a las redes sociales y tanta pasión por divulgar entre los jóvenes científicos.

La revista Journal of Feelsynapsis, publicada on line de forma gratuita por un grupo de jóvenes científicos es un ejemplo perfecto. Son nuestros gestores los que no está cumpliendo con su obligación y están hipotecando nuestro futuro. Y visiones tan pesimistas como la de Carlos Elías solo contribuyen a minar un poquito más la autoestima de miles de mentes brillantes y comprometidas.

Ignacio Fernández Mata: desentrañando los misterios del Parkinson desde el Pacific Northwest

19 January 2013

Elena F. Guiral

Ignacio Fernández Mata, asturiano de nacimiento, ciudadano del mundo por vocación, es investigador del Departamento de Neurología de la Universidad de Washington. Actualmente desarrolla su labor en el Veterans Hospital de Seattle, un lugar que puede producir el mismo efecto en tu ánimo que ver cualquier película de Lars Von Trier.

Pero Ignacio se desenvuelve por allí como pez en el agua, con optimismo y energía, la energía que te da saber que estás trabajando en algo grande: arrojar algo de luz en el el complejo puzzle de una de las enfermedades neurodegenerativas que cada vez serán más comunes en el siglo XXI: el Parkinson. “Si llegáramos a los 200 años de vida todos tendríamos Alzheimer o Parkinson”, comenta. “Por eso se llama una enfermedad de viejos, y es uno de los quebraderos de cabeza de las administraciones sanitarias de todos los países, por la cantidad de presupuesto que supone el seguimiento y la medicación de estos enfermos”.

La vinculación de Ignacio con EE.UU. es anterior a la migración de cerebros producto de la crisis de la ciencia en España. “Desde los 15 años mis padres me enviaban todos los veranos a aprender inglés y siempre me atrajo la vida de acá. Culturalmente no me siento muy español, ya que me gusta comer ligero, cenar pronto…”. Así que nuestro investigador ha encontrado su lugar en el mundo en Seattle, una ciudad rodeada de naturaleza en estado puro y con un clima similar a su Asturias natal.

Su atracción por los misterios del cerebro comenzó en el Hospital Universitario Central de Asturias. Pero en 2001 era complicado encontrar financiación para estudios genéticos relacionados con el Parkinson. “Por aquel entonces se pensaba que los factores que producían la enfermedad eran ambientales, no genéticos”, comenta Ignacio “Afortunadamente en la Asociación Parkinson Asturias estaban muy interesados en tener una beca pagada exclusivamente por pacientes para investigar sobre esta enfermedad y yo fui el primero en conseguirla en 2002. A lo largo de los cinco años en los que estuve trabajando en mi tesis doctoral, incluyendo una estancia en la Clínica Mayo de Jacksonville (Florida), establecimos una relación de amistad muy bonita que aún perdura”. Esta beca sigue en marcha en la actualidad, gracias al patrocinio de instituciones como la Caja de Ahorros de Asturias.

Pero el lugar de Nacho, como le conocen sus amigos estaba en la otra esquina del mundo, en la Universidad de Washington, y aquí es donde sigue investigando acerca de esta enfermedad. Continúa centrado en los componentes genéticos del Parkinson, y concretamente en la que es hoy la minoría mayoritaria en EE.UU., la población latina, ya que es Head of the Latin American Research consortium on the Genetics of Parkinson´s Disease desde 2005.

Para los investigadores de la UW es muy relevante saber qué variantes genéticas traen los latinos al pool genético de EE.UU., y para ello los estudios se están realizando con pacientes que residen en Lationamérica “Es mucho más fácil encontrar allí 2.000 pacientes de Parkinson y 2.000 controles sanos que aquí”, explica. Además, otra de las principales metas de su proyecto es ayudar a desarrollar laboratorios de América Latina y capacitar investigadores de estos países. Por ello el 90% del presupuesto de este proyecto fue destinado a recursos humanos y tecnología.

El equipo de Ignacio estudia las variantes genética que causan Parkinson y también los factores de riesgo que aumentan o disminuyen las posibilidades de desarrollar esta enfermedad.  “Por ejemplo se ha demostrado que el contacto con pesticidas aumenta el riesgo de desarrollar Parkison en determinados individuos de la población que portan ciertas variantes genéticas. De momento no existen terapias protectoras, pero cuando las haya contar con esta información para la población de riesgo será muy valioso”.

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La cara soleada de Washington también es Agrobiotec

16 November 2012

Elena F. Guiral

Para la mayoría de los mortales Seattle en particular y el estado de Washington en general es sinónimo de café, grunge, Nirvana (si eres mayor de 30), la saga Eclipse (si eres menor de 30)… y lluvia. Pero pocos saben que este estado cuenta también con un lado agrícola y soleado al otro lado de las Cascade Mountains.

Con 300 días de sol al año, veranos cálidos, la misma latitud que las más prestigiosas zonas vinícolas francesas y  abundante agua procedente del río Columbia, un paraíso agrícola nos espera casi en el fin del mundo.

No en vano el Estado de Washington produce el 50% de las manzanas de EE.UU. y es también uno de los principales productores de patata, junto con Oregon y Idaho. Y es aquí donde entra en escena nuestro protagonista de hoy, Linhai Zhang, investigador de la USDA-ARS & Washington State University, afincado actualmente en Prosser.

Linhai, nació en China, pero ha desarrollado toda su carrera académica y profesional en EE. UU., aun sin perder el vínculo con su país natal. De hecho es profesor adjunto de la Academia China de Agricultura Tropical, por lo que está a caballo entre las dos principales potencias agrobiotec del mundo.

Aunque ha desarrollado su trabajo como investigador en diversos cultivos, es la patata quien robó su corazón, profesionalmente hablando, hace ya más de una década. En la actualidad trabaja en la investigación de las enfermedades más comunes de este cultivo, concretamente en el nematodo Root-Knot, Meloidogyne chitwood, presente en el valle del río Columbia en Washington y Oregón.

Los nematodos son pequeños quistes que se encuentran en general en las raíces con forma de globo y suponen una disminución de crecimiento del cultivo ya que al atacar las raíces de la planta inciden en una disminución de la absorción de agua y minerales.

Las patatas infectadas muestran una superficie rugosa y con quistes. En el interior, los nematodos producen manchas marrones que desaparecen durante su cocción.

La FDA americana, el equivalente al Ministerio de Agricultura español, no permite nematodos en patatas para procesado. Si alrededor del 15% de las patatas de un campo de cultivo están infectadas, la producción completa será rechazada. Dependiendo del precio de las patatas en el mercado las pérdidas podrían superar los 5.000 dólares por hectárea, según datos de la Universidad de Oregón.

Tradicionalmente esta enfermedad se ha tratado con nematicidas químicos, pero su riesgo medioambiental y sanitario podría suspender en un futuro cercano su utilización por parte de las autoridades. Otra de las alternativas es la rotación de cultivos, pero resulta complicado encontrar cultivos alternativos y rentables a la patata.

En su búsqueda de soluciones a esta enfermedad, Linhai trabaja tanto con técnicas de mejora tradicional como biología molecular, siguiendo el proceso de su trabajo desde el laboratorio hasta el campo de cultivo. En la actualidad también se encuentra desarrollando proyectos para mejorar las cualidades nutritivas de la patata y aumentar su contenido en anti oxidantes.

Las investigaciones del equipo de Linhai, que lleva a cabo en colaboración con la Washington State University, están a disposición tanto de entidades públicas como privadas, pero benefician especialmente a las pequeñas y medianas empresas que no tienen la capacidad de desarrollar sus proyectos de I+D+I de forma autónoma.

Pero Linhai trabaja en uno de los Estados más verdes de Norteamérica, por ello tenía curiosidad por saber si su trabajo se ha visto afectado por campañas activistas. “De ningún modo, aquí conviven en armonía las patatas para procesado con variedades de patata ecológica, como la color potato, una variedad de color púrpura” Con un tamaño algo menor esta patata se encuentra con frecuencia en los farmers markets, mercadillos semanales, a los que los seattlelitas son tan aficionados.

Esta tubércula y pacífica convivencia es un ejemplo a pequeña escala de un macro país que en el que el más del 80% de la soja y el maíz cultivado ha sido modificado genéticamente, pero que cuenta con un poderoso mercado alternativo de alimentos ecológicos, con retailers como Whole Foods como el mejor ejemplo.

En los últimos tiempos han surgido algunas voces que piden el etiquetado de todos los alimentos producidos a partir de semillas modificadas genéticamente, algo con lo que este investigador se muestra de acuerdo. “Es un derecho del consumidor y hay que respetarlo”.

Pero tan claro como que la convivencia es posible es su certeza de que la biotecnología agrícola cuenta con unos beneficios indiscutibles. “El siglo XXI nos impone retos complicados, con la necesidad de conservar al máximo nuestros escasos naturales. Aquí las nuevas tecnologías juegan un papel clave”.

El club de las mujeres sin pasado

28 August 2012

Elena F. Guiral

Es decir, el club de las mujeres de expatriados. No el club de los expatriados, que tienen que empezar de cero en un país nuevo pero llegan con una oportunidad laboral y una rutina que les dará la estabilidad que necesitan más pronto que tarde.

Yo, y otras muchas como yo pertenecemos al club de las mujeres sin pasado. Para nosotras el nuevo destino no nos recibe con los brazos abiertos, ofreciéndonos un nuevo futuro, sino que nos roba un pasado que nos pertenecía. Da completamente igual si en tu vida anterior tu último nombramiento apareció en el suplemento de Negocios de El País, o si eras una prestigiosa diseñadora gráfica, o si en tu empresa valoraban mucho tu buen hacer en el departamento de Recursos Humanos.

Nada más llegar a tu nuevo destino eres, como mucho, la mujer de… y como poco un cero a la izquierda, en términos profesionales. Abducida por un montón de tareas domésticas y burocráticas, invisibles pero necesarias, perdida en un entorno desconocido que te roba los minutos como los hombres grises de Momo, ves pasar poco a poco los días con un sentimiento entre nostalgia y culpa, como si estuvieras faltando a clase un día tras otro.

Y como te han quitado tu pasado pero no has perdido tus neuronas, mientras ves pasar la rutina delante de tus ojos te preguntas una y mil veces qué narices estás haciendo aquí, lejos de tus raíces, y si podrás alguna vez abandonar este limbo, confortable pero axfisiante.

Y como no has perdido tus neuronas siguen peleando por seguir manteniendo firmes los mimbres de tu familia, porque en realidad es la auténtica razón por la que estás aquí. Y en seguir recordándote día a día que algún día recuperarás tu pasado, tu presente, tu futuro y tu propia vida.

Dedicado a todas vosotras.

 

 

El sector de la agricultura ecológica pretende hacerse en solitario con la extensión .Bio

17 August 2012

Elena F. Guiral

La empresa Starting Dot ha solicitado a ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) la extensión .Bio con el objetivo de convertir ”la extensión de nombre de dominio en primer lugar que ofrece la industria orgánica una identidad exclusiva”. De este modo, las webs y cuentas de correo con extensión .bio quedarían vinculadas exclusivamente con la agricultura orgánica y no a la industria biotecnológica.

Por ello, Europa Bio ha puesto en marcha una campaña de información, ya que es posible oponerse a la solicitud de este registro que de ser aceptado sería muy perjudicial para la industria Biotec.

Cualquier usuario de Internet puede hacer llegar sus comentarios antes del 26 de septiembre creando un perfil de usuario en la web de ICANN. Cultura Biotec os anima a dedicar unos minutos a esta causa, que pretende arrebatar un trocito de su  identidad a la industria biotecnológica mundial.

 

Los genomas de la huerta

25 July 2012

Elena F. Guiral


Tomates, melones, pimientos, pepinos… de todos es conocido que España es una superpotencia en lo que a producción y exportación de frutas y hortalizas se refiere. Hecho que queda demostrado en la participación clave de la ciencia española en la secuenciación de los genomas del tomate y el melón que se han presentado en las últimas semanas. Ambos bajo el auspicio y apoyo de Genoma España, que durante los últimos años ha realizado un extraordinario trabajo tanto apoyando desarrollos innovadores como divulgando las aplicaciones y las posibilidades de la biotecnología en todos los ámbitos.

En el caso del tomate, España ha formado parte de un consorcio internacional de investigadores cuyo trabajo se ha desarrollado a lo largo de ocho años y fue publicado el pasado mes de junio en la revista Nature. Este descubrimiento pone a disposición de investigadores de todo el mundo un mapa de alta resolución de los genes de esta planta y abre todo un mundo de posibilidades en la mejora de variedades de tomate.

“Podríamos decir que ahora tenemos ante nuestros ojos toda la información del genoma del tomate, pero ahora hay una tarea mucho más apasionante y compleja por delante, saber interpretarlos para acceder a los genes que regulan las características más relevantes. Digamos que nos hemos hecho con el GPS del tomate, ahora tenemos que seguir el viaje para saber hasta dónde nos lleva”, explica Antoni Granell, químico e investigador del IMBCP y director de la parte española del proyecto a quien tuve la oportunidad de conocer el pasado mes de junio en Valencia.

El equipo nacional, enmarcado en el proyecto ESP-SOL que ha contado con una financiación de un millón de euros por parte de Genoma España, ha participado en la secuenciación de la eucromatina del cromosoma 9 donde se encuentran la mayoría de los genes asociados a rasgos de calidad del tomate. En él han participado 46 investigadores, 10 grupos de investigación, 9 instituciones públicas y dos empresas, según datos de Genoma España.

Según Antoni Granell, aunque el proyecto de secuenciación del genoma del tomate comenzó su andadura en 2003, el proceso se aceleró en 2009, “con la aparición de nuevas técnicas de secuenciación mucho más rápidas y económicas, que han supuesto un auténtico avance en el campo de la genómica”.

Los investigadores han comparado el genoma del tomate cultivado Solanum lycopersicum con el del tomate silvestre Solanum pimpinellifolium, descubriendo que ambos genomas solo se diferencian en un 0,6% entre sus nucleótidos pero sí en un 8% respecto al genoma de la patata, Solanum tuberosum.

Esta poderosa enciclopedia está a disposición de todos, ya que la secuenciación del genoma se trata de un proyecto de carácter público, para que a partir de ahora los investigadores de todo el mundo desarrollen proyectos de mejora de las variedades de tomate que puedan responder, por ejemplo, a una pregunta común como: “¿Por qué tengo la sensación de que los tomates de ahora no saben a nada?” Según Granell, “Es obvio que un tomate recogido en su momento justo de maduración está mucho más sabroso que aquél que tiene que cosecharse antes para llegar en condiciones óptimas a su punto de destino. De momento no hemos descubierto qué genes gobiernan esta característica, pero tenemos un buen material de investigación a partir de ahora”.

De momento, el IBMPC ya ha firmado un acuerdo con una pyme de Almería para colaborar con ellos en el desarrollo de variedades con mejores cualidades organolépticas. Y es que no hay mejor forma de crear riqueza que con la transferencia tecnológica que saca partido a los avances científicos. Por algo este centro dependiente del CSIC nada tiene que envidiar a otros institutos punteros en investigación de tomate como las Universidad de Davis Y Cornell en EE.UU. y la Universidad de Wageningen en Holanda.

La alargada sombra denialista

23 May 2012

Elena F. Guiral

Denialism, how irrational thinking harms the planet and threatens our lives, de Michael Specter, llegó a mis manos de forma curiosa, como premio a un concurso anti mitos OMG a través del blog http://www.biofortified.org/, que recomiendo encarecidamente.

En esta obra Michael Specter, periodista científico de The New Yorker, define e identifica a esa especie cada vez más común conocida como denialista: “todo aquél que ve el progreso de la ciencia como una guerra contra natura”.  Según Specter, los denialistas no son los menos cultos. No se trata de un problema de ignorancia, sino de actitud. Les resulta demasiado duro admitir la velocidad a la que avanza el progreso y prefieren mantenerse en la confortable mentira de que las cosas deben seguir como están. Es decir, si los hechos no encajan con su idea preconcebida sobre un tema, simplemente los ignoran.

La hipótesis de Specter encaja al 100% con el rechazo de cierto sector de la población a los alimentos transgénicos, y a los movimientos anti vacunas que han adquirido cierta relevancia especialmente en Estados Unidos en los últimos años. Ellos piensan que están haciendo lo correcto al oponerse al progreso científico y para ello buscan los necesarios argumentos en investigaciones sacadas de contexto o de no probada fiabilidad.

Sin embargo, los argumentos y técnicas de ayer no sirven para los problemas de hoy y de mañana. En este sentido Specter cita a Norman Borlaug, padre de la Revolución Verde en su capítulo dedicado a la agrobiotecnología: “Combina el aumento de la población con altos niveles de pobreza, no les des acceso a los avances tecnológicos y el resultado será hambre y muerte”.

Pero resulta complejo mostrar al público general, el mismo que se deja buena parte de su sueldo en Whole Foods, gigante americano de la comida orgánica, que la ecuación lo más artesanal/tradicional/el pasado= lo mejor no es correcta. Es la ciencia y el progreso la que ha permitido que hoy nuestra esperanza de vida casi se duplique en EE.UU. y Europa respecto al siglo XIX. Y es que el progreso no está exento de riesgos y de prueba y error, pero sin intentos y fracasos no hay éxito.

Teniendo en cuenta que el cambio es duro de aceptar, y especialmente duro el cambio que se produce sin una razón aparente es tarea de científicos y divulgadores respetar los temores y dudas de la opinión pública y tratar de darles una respuesta honesta. De lo contrario, es la ciencia la que deja el terreno abandonado y abonado al denialismo.

Pero el tren del la ciencia y el desarrollo seguirá su travesía, más rápido en algunos países que en otros… porque como Michael Specter concluye en su obra: “el progreso ofrece esperanza y no hay nada más arrollador que la esperanza”.

 

Take the flour back, los GM cereal killers, en concierto

18 May 2012

Elena F. Guiral

Se hacen llamar Take the flour back, que traducido al español sería algo parecido a “Devuélvenos la harina”. Este grupo tan hippy y simpático han decidido organizar un día campestre el próximo 27 de mayo en el que no faltará detalle. Habrá picnic, música con el famoso grupo Seize the day y la actividad estrella: descontaminación.

Descontaminación. Destrucción de un ensayo de campo de trigo modificado genéticamente diseñado para repeler ataques de los áfidos, pulgones y mosca negra, que atacan este cultivo. Destrucción del trabajo de varios años de un grupo de investigadores del Inistituto Rothamsted, situado en Inglaterra. Eso sí, todo en un ambiente muy festivo.

Como a este grupo le gusta actuar con luz y taquígrafos, nada de ese ocultismo al que nos tienen acostumbrados las multinacionales del sector, anuncian su fiestecita en su propia web y son tan majos y simpáticos que estamos todos invitados a participar. Al fin y al cabo, descontaminar en solitario resultaría un poco aburrido. Por supuesto tampoco falta un completo pack de prensa, porque para qué sirve tomarse tanto esfuerzo si nadie va a enterarse de su heroica acción.

Centrémonos ahora en los otros protagonistas de la historia, anfitriones involuntarios de la juerga harinera. Obviamente, me refiero a los investigadores del Instituto Rothamsted, que han visto cómo ellos y su trigo resistente a los áfidos comenzaban a acaparar portadas.

En un intento por detener la destrucción de estos ensayos… Pero, ¿un momento? ¿La policía no es capaz de detener una acción ilegal? En fin, en un intento por detener la destrucción de estos ensayos varios de los investigadores que trabajan en este proyecto han publicado una carta abierta y editado un vídeo que ha circulado ampliamente por la Red en días pasados.

Hasta aquí, todo correcto, muy loable la actitud de los científicos del Instituto Rochamsted de intentar salvar sus ensayos. Pero, ¿otro momento? ¿Y esa carita de corderito degollado pidiendo poco menos que clemencia a los cereal killers? ¿Y esa escenificación los cuatro detrás de la mesa poco menos que como si fueran rehenes de Al Queda?

Y es que yo me pregunto, ¿por qué pedir clemencia a un grupo de lunáticos-fanáticos-denialistas? ¿Por qué empeñarse en intentar que cambien su opinión sobre los OMGs cuando todos sabemos, años y años después que es una tarea inútil? Porque ellos siempre buscarán nuevos argumentos, no importa lo anticientíficos que sean, para reafirmar sus prejuicios. Y esto nadie lo va a cambiar.

Y eso por eso que llegados a este punto voy a olvidarme de los Take the flour back, para centrarme en los errores que a mi juicio han cometido y están cometiendo los investigadores del Rothamsted Institute.

Error 1. Intentar convencer a un grupo de eco-fundamentalistas violentos de que comprendan y respeten la labor que están desarrollando en sus ensayos (anteriormente comentado).

Error 2. No denunciar sus intenciones a las fuerzas de seguridad para que protejan este ensayo. Suplicar a tus enemigos es quitarte a ti mismo la razón y la autoridad. Mi mensaje hubiera sido éste: “Queréis diálogo, por nosotros perfecto, pero tened claro que si destrozáis nuestros ensayos estaréis haciendo algo ilegal y tendréis que responder ante la ley”.
Porque Take the Flour Back no quiere diálogo a fondo, quiere espectáculo y lanzar al público sus mensajes empaquetados y listos para consumir. Así se lo ha hecho saber a la Dirección del Rothamsted Institute negándose a participar en un debate en vivo y proponiendo participar en un programa de televisión. Lógico, sus argumentos no aguantarían ni un primer round dialéctico…

Error 3. Desmarcarse de las multinacionales del sector, comentando en primer lugar que los ensayos eran públicos y solo públicos y que si eran destruidos estarían dejando el camino libre para que únicamente los gigantes agroquímicos del sector tuvieran oportunidad de seguir desarrollando y comercializando OMGs. Primero porque deslegimitar la legítima labor de las compañías de semillas en el campo agro biotec no sirve para ganar puntos a ojos de estos cereal killers & compañía y en cambio sí siembra dudas en la opinión pública. La misma que luego deja constancia de sus dudas en el Eurobarómetro de la UE, encuesta que después es utilizada por las asociaciones ecologistas para tratar de legitimar sus acciones fuera de la ley.

Segundo, porque de este modo es fácil que Take the flour back te desmonte el argumento de tu desvinculación con el mercado real buscando, lógicas e inevitables conexiones con las compañías del sector en su carta de respuesta.

Dicho todo esto, quizás haya llegado el momento de que los biólogos moleculares de todo el mundo, dejen de pedir perdón al mundo cada día por trabajar en la modificación genética de plantas. De que enfoquen su energía a trabajar y a divulgar al público interesado las aplicaciones de la biotecnología de la mejor forma posible. Y porque perdiéndose en tantas explicaciones, justificaciones y llamadas a la clemencia de grupos –lunáticos-fanáticos-denialistas solo derrochan tiempo, energía y siembran la duda en la opinión pública que se pregunta ¿A qué viene esta actitud a la defensiva? Y es que como decía Gandalf en El Señor de los Anillos: “No tengas piedad con ellos, porque ellos no la tendrán contigo”.

 

Periodistas, divulgadores e información sobre transgénicos. Historia de una tesis, y de una encuesta de opinión

18 April 2012
Elena F. Guiral

La Agrobiotecnología se ha convertido a lo largo de los últimos años de forma continuada en protagonista de artículos de prensa de toda clase y género. Reportajes, entrevistas, artículos de opinión, e incluso viñetas humorísticas han tenido como tema recurrente esta tecnología. alimentación.

 Los medios de comunicación y los divulgadores científicos, con su forma de seleccionar las fuentes de información y de enfocar las noticias, han influido de forma determinante en la percepción dela Biotecnología agroalimentaria por parte de la opinión pública y la Administración Pública. Y esta percepción ha marcado de forma significativa la aplicación de esta tecnología y las normativas creadas para su desarrollo.

Por otra parte, el intenso debate y la precaución social que ha suscitado el tema de los alimentos transgénicos resulta un ejemplo paradigmático cómo la percepción del riesgo por parte de los medios de comunicación y el público en general va más allá de la mera evidencia científica.

Esta antagonismo entre los actores presentes en el tema de la biotecnología agroalimentaria y cómo las diversas fuentes de información, han influido o tratado de influir en los medios de comunicación de nuestro país lleva muchos años fascinándome y se ha convertido en el eje central de mi tesis doctoral. Un proyecto que lleva acompañándome más de diez años y que verá la luz finalmente en los próximos meses.

Por ello es realmente importante para mí conocer la opinión de divulgadores e informadores sobre cómo desempeñan su trabajo a la hora de informar sobre transgénicos: si lo consideran un tema de constante actualidad, a qué fuentes recurren, si la relación con estas fuentes es buena o podría ser mejorada… Con este motivo he elaborado una sencilla encuesta cuyos resultados analizaré en mi tesis doctoral y difundiré después a través de Cultura Biotec.

Por ello, si trabajas en divulgación científica, ya sea en un medio tradicional, o a través de tu blog o de las redes sociales me interesa mucho tu opinión. La encuesta es anónima, solo tardarás cinco minutos y tu experiencia servirán para acortar algunos pasos la distancia entre agentes sociales y medios de comunicación y para acercar la ciencia al público de la mejor  manera posible. ¡Un millón de gracias!

 

ACCEDE AQUÍ A LA ENCUESTA

 

 

 

 

 

 

El lado más botánico y más desconocido de Edison

12 April 2012

Elena F. Guiral

 Inventor prolífico, trabajador incansable y hombre genial, Thomas Alva Edison, quien cambió el rumbo de la Humanidad en 1879 con el invento de la bombilla eléctrica, todavía hoy ostenta el récord Guinness de patentes registradas: 1090.

Esta es la historia de un investigador cuya fortuna le podría haberse permitido retirarse mucho antes, pero que siguió a pie de laboratorio hasta el día de su muerte, en 1931. Es la historia de un hombre que creía que cada error no era tiempo perdido, sino un paso más hacia la meta final. Para él, unn fracaso no era un fracaso, “simplemente 10.000 pruebas que aún no han funcionado”.

Es por todos conocido que Edison patentó inventos tan relevantes para la historia de la Humanidad como la bombilla, el fonógrafo y el kinetoscopio, pero pocos saben de su afición a la botánica. Podemos descubrirlo dando un paseo por los magníficos jardines de su casa de invierno en Fort Myers (Florida), donde se refugiaba de los largos inviernos de New Jersey y practicaba sus aficiones favoritas: la pesca, la jardinería y… sus pequeñas siestas.

De su lado más verde y de su amistad con Henry Ford y Harvey Firestone surgió su último proyecto y uno de los más ambiciosos, la Edison Botanic Research Corporation, fundada en 1927.

Durante la I Guerra Mundial el precio del caucho aumentó de forma dramática y tanto Ford como Firestone estaban realmente preocupados por este tema. Su plan era descubrir una fuente alternativa de caucho a través de una planta doméstica que pudiera ser de utilidad en tiempos de guerra y crisis.

Florida, con su clima subtropical, era el lugar perfecto para el proyecto, por lo que Edison construyó en  1928 un nuevo laboratorio junto a su casa de Fort Myers. El investigador creó una red de expertos y buscó variedades vegetales de interés en Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba. Después de testar 17.000 muestras de 2.200 especies diferentes, que fueron plantadas en las inmediaciones de su laboratorio, Edison encontró la planta perfecta: el Goldenrod, o vara de oro. De este modo Edison consiguió producir una planta de 3,7 metros de altura y que contenía un 12% de caucho y consiguió su última patente, la 1.090. De hecho, los neumáticos de su Ford T fueron fabricados con caucho extraído de Goldenrod.

¿Cómo se realizaba la extracción del caucho?

El proceso comenzaba fuera del laboratorio, en los campos de ensayo que había cultivados con Goldenrod. Una vez que las plantas se habían secado se trituraban y se enviaban al laboratorio químico, donde se estudiaban sus propiedades. De allí las plantas eran destiladas para extraer látex. Edison, pionero también en practicar química verde, purificaba y reciclaba todos los disolventes empleados.

Con su trabajo en la Edison Botanic Research Corporation  y su experiencia Edison también contribuyó con su testimonio a la creación Plant Patent Act, aprobada en 1930 y que regula las patentes comerciales sobre el desarrollo de vegetales híbridos.

Desafortunadamente Edison murió en octubre de 1931 cuando el proyecto estaba en pleno desarrollo. Tras la muerte del investigador el Departamento de Agricultura de EE.UU (USDA), lo trasladó a Savannah (Georgia), donde le fue asignado un presupuesto de 80 millones de dólares. Sin Edison, y con la recesión económica y el aumento del uso del caucho sintético, el proyecto fue languideciendo hasta concluir en 1936.

“Hemos encontrado evidencias en el laboratorio de Fort Myers de que Edison estaban a punto de producir látex a partir de Goldenrod de forma masiva. Quién sabe lo lejos que hubiera podido llegar este proyecto si Edison no hubiera muerto”, comenta Alison Giesen, directora del Departamento de Conservación del Edison & Ford Winter Estates Museum.

Alison Giesen ha tenido un papel clave en la restauración del laboratorio de Edison en Fort Myers, que después de tres años de trabajo, ya puede ser admirado por el público desde el pasado mes de febrero. ¿El reto más importante? “Mantener el rigor histórico al máximo a la hora de colocar e interpretar todos los objetos en el laboratorio”. Para ello contaron con el archivo fotográfico de Edison además de con el asesoramiento de ingenieros químicos e industriales.

“En mi opinión, Edison se sentiría muy orgulloso hoy día de su legado. Y yo también me siento orgullosa de haber contrubuido a que sus investigaciones y su modo de trabajo inspiren a las nuevas generaciones”, comenta Alison Giesen. Como él dijo en una de sus citas más famosas: “Siempre hay una manera mejor de hacer las cosas. Encuéntrala”.