Cultura Biotec

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El blog (no sólo) biotecnológico de Elena F. Guiral

Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Carta de Bill Gates al pueblo español para que la crisis no nos haga olvidar que somos un pueblo solidario

Wednesday, February 22nd, 2012

Bill Gates

Traducción: Elena F. Guiral

Estoy de visita en España esta semana para compartir un mensaje sencillo con el pueblo español – que la cooperación funciona.

En los últimos 30 años España ha experimentado un crecimiento económico increíble, lo que le ha permitido dar un salto espectacular de ser beneficiario de las ayudas internacionales a convertirse en uno de los donantes más generosos del mundo.

Varias inversiones españolas en salud y  agricultura han salvado millones de vidas con innovaciones como las vacunas y han  ayudado a millones de personas a salir de la pobreza.

Sin embargo, España se encuentra en medio de uno de los peores momentos económicos de su historia. La crisis financiera trajo un abrupto fin a años de fuerte crecimiento. El desempleo es actualmente alrededor del 23% y el Gobierno está considerando recortes presupuestarios, incluidos los recortes a sus gastos de ayuda extranjera.

Estos recortes  pueden parecer inevitables. Pero no tiene por qué ser así. Estamos en un buen momento para que España mantenga su gasto y explore nuevas formas de mejorar el impacto de sus intervenciones de ayuda.

España puede centrar sus esfuerzos en financiar las intervenciones que logren un mayor impacto, y la participación en asociaciones innovadoras mundiales como la Alianza GAVI, el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria.

España ya tiene muchos grandes ejemplos de inversión en cooperaciónp innovadora, incluyendo  el Centro de Investigación Manhiça en Mozambique. Este centro comenzó su andadura en 1996 con fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo y otros donantes.

Manhiça comenzó a realizar investigaciones de vanguardia sobre la malaria, enfermedades diarreicas, y otros problemas de salud que sufre el pueblo de Mozambique tras una larga guerra. El fundador de este centro es el Dr. Pedro Alonso, un médico e investigador español.

Especialmente en tiempos difíciles, algunas personas dicen que los países ricos deberían
reducir su ayuda al desarrollo en el extranjero. Pero el hecho es que la ayuda representa menos del 1% del gasto público en la mayoría de los países donantes. Esa cantidad de dinero no le está causando problemas fiscales del y el recorte de la ayuda externa no va a resolver la crisis económica.

Ahora, más que nunca, tenemos una oportunidad real para ayudar a los más desfavorecidos a recuperar  su autosuficiencia.. Las innovaciones en la salud y la agricultura han salvado millones de vidas y pueden salvar algunos millones más. Por eso es tan importante para España a continuar su notable papel como líder en salud y desarrollo.

Sé que España quiere que las personas más pobres del mundo tengan una vida mejor. Sin embargo, la actual crisis económica  a veces nos hace buscar excusas. Nosotros decimos que ya no podemos hacer lo que sabemos es correcto, porque es demasiado caro, demasiado difícil. Pero en tiempos difíciles, tenemos que hacer lo contrario, tenemos que defender aquello en lo que creemos.

También debemos estar unidos. Como explica el Dr. Alonso, “El futuro del planeta va a depender no sólo de lo que nos pasa sino en lo que sucede con nuestros vecinos y el resto de la humanidad.”

Accede al artículo en inglés y al vídeo sobre el Centro de Investigación en Manhiça (Mozambique)

 

La eterna pataleta francesa… contra el MON 810

Tuesday, February 21st, 2012

Elena F. Guiral

Todo va y todo viene. En una eterna vuelta cíclica Francia ha decidido canalizar de nuevo sus miserias hacia sus vecinos del sur, es decir España.

Desde que tengo uso de razón y siendo una niña me preguntaba por qué teníamos que perder nuestra fruta en la frontera. Ahora que ya la vida y la experiencia me han hecho intuir, solo intuir, las oscuras motivaciones de algunas decisiones tengo ya alguna que otra pista: Francia es incapaz de aceptar que su Grandeur se ha quedado a la altura física de Sarkozy.

Resulta común caer en la tentación de pagar tu rabia con quiénes te rodean. Mucho más provechoso para ellos sería aceptar que estás en horas bajas, hacer autocrítica y tomar medidas. Pero la salida fácil es tratar dar el mensaje de que sigues siendo el centro de Europa.

En un acrobático gesto de comedia francesa, según informa la agencia AFP, la Comisión Europea recibió ayer lunes una petición del Gobierno francés de suspender urgentemente el cultivo en la UE del maíz transgénico MON810 desarrollado por el grupo estadounidense Monsanto.

Recordemos que Francia había adoptado en febrero de 2008 una cláusula de salvaguarda para prohibir el cultivo de este maíz en su territorio, pero la medida fue invalidada por la Corte de Justicia de Luxemburgo y el Consejo de Estado.

Así que el Gobierno francés, ni corto ni perezoso, practicando la común costumbre de “yo no me bajo del burro”, se ha vuelto más ambicioso y ha decidido que el MON 810 debe desaparecer del mapa agrícola comunitario. Este maíz transgénico es el único cultivado a día de hoy en Europa y principalmente en España, donde se cultivan el 85% de las hectáreas de la UE, según recoge el último informe ISAAA sobre cultivos transgénicos en el mundo.

La nota de AFP recoge una cita de Frederic Vincent, portavoz del Comisario de Salud de la UE John Dalli “Acabamos de recibir una demanda del gobierno francés. Pide que se suspendan urgentemente las autorizaciones de cultivos de maíz OGM MON810 en toda la UE, y basa su solicitud en nuevos estudios científicos.Vamos a estudiar los datos y daremos nuestra respuesta en los plazos previstos”, añadió.

Me muero de curiosidad por saber qué tan relevantes y tan peligrosos datos se les han escapado hasta la fecha a los científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Y por no hablar de la Food and Drug Administration (FDA) en EE.UU., donde hace más de una década se cultiva el MON 810 de forma masiva sin que se haya registrado ni un solo problema de salud derivado de su consumo.

Pues nada, esperaremos atentos a que nuestros vecinos franceses iluminen al resto de ciudadanos comunitarios con su sapiencia y sus datos científicos de peso. Pero a ver si al final los “iluminados” van a ser ellos. Como me comentaba hace ya algunos años un técnico de la asociación de los productores de maíz franceses (AGPM), que intentaron sin éxito durante años normalizar el cultivo de maíz Bt  en el país galo, “el problema de Francia es que lleva largo tiempo recreándose en su propia decadencia”.

 

 

Informe ISAAA 2011: seguimos de carnaval… pero lo celebran otros

Tuesday, February 7th, 2012

Elena F. Guiral

Con la que está cayendo… y seguimos de carnaval. Mientras Europa sigue arrebujada en la manta de su indolencia y viendo la realidad que se le viene encima desde los países emergentes en formato telenovela, estos llamados países emergentes están dando una lección de buena gestión biotecnológica.

De los 160 millones de hectáreas plantados con semillas transgénicas en 2011, lo que supone un crecimiento global del 8%, el mayor crecimiento tuvo lugar de nuevo en Brasil, con un impresionante aumento del 20%.

El que fuera alumno aventajado está a punto de convertirse en profesor, y ya es el segundo productor mundial del mundo, con 30,3 millones de hectáreas cultivadas el pasado año. Por supesto EE.UU. sigue siendo el gigante agrobiotecnológico por excelencia, con 69 millones de hectáreas cultivadas en 2011. A día de hoy el 90% de los principales cultivos del país, soja, maíz, algodón y también remolacha azucarera, son modificados genéticamente.

Clive James, director del International Service for the acquisition of agri-biotech applications (ISAAA) desvela en su informe los secretos del milagro brasileño: “Brasil cuenta con un sistema de aprobación rápido y ha creado dos corrientes de tecnología para apoyar el crecimiento de los OMGs: cultivos desarrollados por las empresas agrobiotec y la colaboración entre sector público y el privado a través del EMBRAPA, que cuenta con un presupuesto anual de un billón de dólares”. Fruto de esta colaboración es el primer cultivo transgénico desarrollado en Brasil con voluntad de ganador, una judía resistente a virus. Según James, “este enfoque triunfador es una lección clave para otros países de todo el mundo”.

Sí para los visionarios como Bill Gates, que a través de su fundación ha establecido un ambicioso acuerdo de colaboración con el EMBRAPA, presupuestado en 2,5 millones de dólares, para que el centro de investigación y tecnología brasileño comparta y desarrolle sus conocimientos en los países africanos en los que la fundación Bill & Melinda Gates tiene proyectos en marcha.

No en la UE, cuyo bloqueo legal y burocrático ha propiciado el fin de las investigaciones en I+D+I de BASF en Europa y su traslado a sus laboratorios de Raleigh (Carolina del Norte).

Sin embargo, curiosamente, y por la puerta de atrás, financia proyectos de investigación en Costa Rica.

Vamos, que Europa suspende estrepitosamente en la estrategia 3D, definida por Clive James como el arte de “desarrollar I+D+I, desregular de forma racional y diversificar nuevas aplicaciones”.

En superficie de cultivo, Europa experimenta un aumento del 26% por cierto respecto a 2010, con 114.500 hectáreas cultivadas, debido principalmente a España, que sigue acaparando el 85% del porcentaje total. Solo Portugal, República Checa, Polonia, Eslovaquia y Rumanía cultivan a día de hoy semillas transgénicas a nivel comercial. Y parece que no va a cambiar demasiado el panorama en próximas temporadas, porque Monsanto ya ha anunciado que no venderá su MON 810 en Francia.

En cuanto al apartado de futuras promesas, o más bien de promesas presentes, destacan India y China. India ya lleva una década cultivando algodón Bt, un hito que ha convertido este cultivo en el más productivo y rentable del país. En China las 3,9 millones de hectáreas cultivadas con algodón Bt en 2011, principalmente por pequeños agricultores, ya suponen un porcentaje del 71,5% del total. Y este país también está atento al maíz Bt, que proveerá pienso para una población que demanda cada vez con más insistencia productos de origen animal y a la comercialización del Golden Rice en Filipinas, prevista para 2013.

No resulta casual que los países con más potencial en el futuro cercano sean también las futuras amenazas económicas para Europa en los próximos años. Llevo años oyendo de los expertos que la UE iba a perder el tren de la biotecnología si no cambiaba su política y su actitud. El último tren ya pasó, hace tiempo, y seguimos esperando con aire desorientado en nuestra estación, abandonada en medio del Lejano Oeste… Hasta que lleguen los indios y
nos quiten la manta, la tele y hasta la cabellera si nos descuidamos.

 

Descarga la nota de prensa en castellano

Descarga el Resumen Ejecutivo (inglés)

Aufidersen, Mr. Marshall

Wednesday, February 1st, 2012

Albert Concepción*

A veces las cosas no son lo que parecen a primera vista o lo que algunos pretenden hacernos creer. Un claro ejemplo lo tenemos en el caso de la biotecnología aplicada a la agricultura, lo que conocemos popularmente como transgénicos. Cualquiera que profundice un poco al respecto podrá comprobar que no existe un solo estudio con base científica que confirme que estos alimentos no son seguros. Hagan la prueba: pídanle al  ecologista de guardia que les facilite una
prueba, una sola, que confirme científicamente los supuestos peligros de los alimentos modificados genéticamente. Le remitirá a estudios desmentidos hace décadas por los científicos  o, sencillamente, intentará confundirle alegando inexistentes contaminaciones de esos carísimos productos orgánicos que sólo los ricos pueden permitirse.

A pesar esta realidad científica, parece que la ecología activista continúa utilizando esa letanía negativa de la que hablaba Bjorn Lomborg en El Ecologista Escéptico. Los ecologistas han creído a pies juntillas en la máxima de Goebbels de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Como consecuencia, la política europea sobre los alimentos modificados genéticamente ya no se basa en los derechos y libertades de las personas o en los análisis científicos de la EFSA, sino en el temor de los gobernantes europeos a  parecer incorrectos frente  a grupos que presumen de una representatividad que nadie les ha concedido y que, como decía el filósofo Jean-François Revel “sólo están interesados en el medio ambiente en la medida en la que puedan explotarlo como un tema con el que atacar a las sociedades libres”.

Las estudiadas y super-financiadas campañas de marketing  de los activistas, junto con el temor de las autoridades, han conseguido que Europa pierda definitivamente el tren de la investigación en un campo tan relevante como la alimentación. Desafortunadamente, hemos tenido una prueba en las últimas semanas, en las que hemos conocido que  la compañía alemana BASF cerrará su centro de investigación de nuevos cultivos en Alemania y lo llevará a los EE.UU. alegando  “la falta de aceptación de esta tecnología en algunas partes de Europa”. Esta decisión se ve agravada por la de la compañía Monsanto. Esta compañía norteamericana ha renunciado a comercializar una variedad de maíz mejorado genéticamente en Francia a pesar de que la justicia le ha dado la razón después de que hace más de tres años el Gobierno francés prohibiera sin razón alguna su cultivo.

Lo que los ecologistas, incluso los que actúan de buena fe, ven como un éxito en su lucha contra los transgénicos es en realidad una noticia muy negativa para los ciudadanos. De hecho, atesta un golpe mortal al desarrollo en Europa  de prometedores cultivos diseñados para combatir la sequía o producir más en menos espacio de tierra. Una vez más, el viejo continente deja la investigación en manos de otros países, que, en un futuro no muy lejano, van a vendernos las mismas tecnologías a las que hoy tan alegremente renunciamos. Y lo peor es que muchos de los que hoy aplauden, van a quejarse en breve con nuevas letanías sobre la pérdida de la soberanía alimentaria, la sequía, la falta de competitividad de la agricultura europea o los precios del maíz o la soja, que, como sabemos todos, constituyen la base de la alimentación mundial. Como a Boabdil, no nos quedará más que llorar por lo que hemos perdido y entonar una vez más un mensaje de despedida a los que se van a hacer las américas: Aufidersen, Mr. Marshall.

*Albert Concepción Simón (Barcelona, 1962) es periodista y asesor de comunicación en la agencia Docor Comunicación. Licenciado en Ciencias de la información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Apasionado por la información sobre salud, ciencia y calidad de vida. Miembro del Col·legi de Periodistes de Catalunya y de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS)

 

La división agrobiotec de BASF recoge velas y se traslada a EE.UU

Tuesday, January 17th, 2012

Elena F. Guiral

Lo que tenía que suceder, acabó por suceder. La multinacional agroquímica BASF acaba de anunciar que va a trasladar la ubicación de su laboratorio de I+D de  Limburgerhof (Alemania) a Raleigh (Carolina del Norte), en EE.UU.

La compañía añadió que partir de ahora concentrará sus actividades de biotecnología vegetal en sus principales mercados: América del Norte y del Sur y Asia, los mercados de futuro para la agrobiotecnología vegetal, según recoge el portal informativo FoodNavigator.

De este modo, BASF también abandona el desarrollo y la comercialización de todos los productos modificados genéticamente dirigidos exclusivamente al mercado europeo. No hay que olvidar que a BASF pertenece el cultivo que acabó con la moratoria de cultivo de organismos modificados genéticamente en la UE, la ya célebre patata Amflora.

¿La razón principal? La falta de aceptación de los consumidores y la industria, un problema que lleva más de una década lastrando la posibilidades de esta tecnología en la UE.

Reubicación de puestos de trabajo

Este anuncio se traduce en una reducción de 140 puestos de trabajo en las operaciones europeas de BASF, ya que la compañía también tiene previsto cerrar las plantas de Gatersleben (Alemania) y Svalöv (Suecia).  La compañía ha anunciado que intentará reubicar del mejor modo posible a esta cartera de trabajadores cualificados en sus otras plantas de investigación, principalmente Raleigh (Carolina del Norte).

De este modo BASF huye de forma lógica, de un barco agrobiotecnológico que hace aguas, y transfiere talento europeo principalmente a EE.UU., que seguramente acabará exportando, y nosotros importando, los productos modificados genéticamente que salgan de su laboratorio de Raleigh a partir de ahora. De este modo Europa paga el precio de haber dedicado más dinero y esfuerzo a una regulación axfisiante que la innovación.

Y como puntilla, según Food Navigator, el anuncio ha sido celebrado por el medio ambiente campaña de los grupos Greenpeace y Amigos de la Tierra: “Este es otro clavo en el ataúd de los alimentos genéticamente modificados en Europa”, dijo Adrian Bebb de Amigos de la Tierra. ¿Greenpeace y Amigos de la Tierra enterradores de la I+D+I en Europa? No podrían haberse autodefinido de mejor manera.

Nota de prensa de BASF (inglés)

Agrobiotecnología, medios y legislación. El espejo norteamericano

Friday, December 23rd, 2011

Elena F. Guiral

A los más grandes hallazgos, se puede llegar por infinitos caminos… o por los más anecdóticos caminos. Un gracioso y anti mitos transgénicos concurso de Halloween en el que participé, y gané, con mi versión Bt de Darth Vader me permitió llegar a la interesantísima página divulgativa Biofortified.org, en la que participan como coordinadores investigadores  de la talla de Pamela Ronald, co-autora del libro de referencia Tomorrow´s table: organic farming, genetics and the future of food.

Gracias a la amabilidad de su editor, Karl Haro Van Hogel, encontré un aún más interesante estudio publicado por Matthew C. Nisbet and Mike Huge  en 2006: Attention Cycles and Frames in the Plant Biotechnology . Este estudio analiza por qué la biotecnología agrícola y la polémica que la ha rodeado no saltó a la primera línea de la agenda de periodística en EE.UU., al contrario de lo que ha sucedido en Europa y lo que es más importante, por qué las ONGs anti Biotec norteamericanas no consiguieron sus objetivo de cambiar la legislación al respecto, que no ha sido modificada desde que en 1986 se aprobara el Coordinated Framework for Regulation of Biotechnology.

Nada que ver con el baile de directivas, debates, análisis y nuevas legislaciones que ha caracterizado el panorama comunitario a lo largo de la última década, y que parece va a seguir de momento en un sin parar, según recientes declaraciones de Ida Aunken, Ministra de Medio Ambiente.

La hipótesis de los autores es clara. Cuando un tema aparece en la agenda de los periodistas políticos, su cobertura en prensa aumenta de forma exponencial. También cuando aparece bajo el marco ético y legal, el interés en el tema aumenta. Deja de convertirse en un asunto técnico y ya se le añade un componente de intriga y emoción, que lo vuelve mucho más interesante para el público general.

Y añadimos. Cuando periódicos de élite como The Washington Post y The New York Times deciden darle amplia cobertura,  los periódicos locales le siguen irremediablemente. Son su referencia de autoridad en el media agenda setting. Y es que la autoridad y la confianza vienen… de arriba y caen en cascada. Sin olvidar que The New York Times tiene la sección de ciencia más deseada y admirada del planeta.

¿Qué sucedía en el panorama agrobiotecnológico a finales de los 90 en EE.UU.? Que la información se circunscribió únicamente a las secciones de ciencia y tecnología, por lo que no llegó a afectar a la toma de decisiones políticas. Precisamente los esfuerzos de los grupos anti transgénicos durante aquellos años se centraron en mover el debate del plano puramente técnico al ético-emocional, añadiendo unas gotitas de drama, con la firme ilusión de influir en los legisladores.

Algo que no consiguieron, ni en el caso de la Mariposa Monarca ni en el affaire de StarLink (2002). El caso Starlink saltó a la palestra cuando se descubrió que se habían comercializado tacos  de maíz que contenían un evento modificado genéticamente que había sido autorizado para uso como pienso y no en alimentación humana. Aquel escándalo supuso un auténtico golpe para Aventis, la empresa que lo comercializó, que puso de patitas en la calle a sus principales directivos. Habría que ver si esto, llegado el caso, sucedería en España, y si el comportamiento outdoor e indoor de nuestros directivos del sector está tan fiscalizado…

Sin embargo la legislación siguió sin tocarse un ápice. Y a pesar del escándalo, la agrobiotecnología nunca ha alcanzado el estatus de celebrity mediática en la prensa norteamericana manteniéndose en un modesto segundo plano, incluso en las épocas de mayores picos de actualidad.

Hay otro elemento importante en este tema, y es que la agrobiotecnología nunca ha aparecido en la sección de cartas al director, al contrario que ha sucedido con otros temas como las células madre. Esta sección, aparentemente anecdótica, representan ni más ni menos que el mejor termómetro de los temas que más interesan a la audiencia y son seguidos con mucha atención por la redacción del periódico. Y aún más por el establishment político, por supuesto.

En resumen, que el modesto estatus que la biotecnología agroalimentaria alcanzó en la agenda mediática estadounidense se debe a que nunca generó interés en los redactores de información general y/o política. A su vez esta falta de interés también contribuyó a mantener la tranquilidad legislativa en este tema acotada en términos científicos y técnicos desde un primer momento, en mi opinión, como siempre debió de ser en Europa.

En las conclusiones de su estudio, William Nisbet se pregunta si este modelo de trabajo se podría exportar y comparar con Europa y deja la puerta a futuras investigaciones sobre el tema… En esto anda metida hasta las pestañas la que suscribe. El resultado, en próximos capítulos.

La paradoja biotecnológica

Monday, November 28th, 2011

Georgina Sanahuja, Raviraj Banakar y Teresa Capell

Departament de Producció Vegetal i Ciència Forestal, ETSEA, Universitat de Lleida

Es una completa hipocresía situar en extremos opuestos la biotecnología vegetal y la agricultura ecológica. Y más cuando en ambas concurren aspectos idénticos, por mucho que en algún caso su aplicación se quiera enmascarar de forma tan selectiva como interesada.

Las plantas de maíz transgénicas, que tienen integrado en su genoma un gen de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) que les permite producir por sí mismas una molécula insecticida para protegerse contra el taladro, son consideradas una amenaza para nuestra avanzada civilización europea, mientras que esas mismas bacterias Bt que han sido transformadas con genes artificiales totalmente ajenos a ellas, por ejemplo, los productos Raven, CRYMAX y Lepinox, son utilizadas rutinariamente como insecticidas en la agricultura ecológica donde, para más inri, sólo se les encuentran cualidades positivas.

Se tiene constancia del uso de esporas de Bt en polvo como insecticida desde el tiempo de los egipcios. Por lo tanto, después de tantos años de aplicación, es normal que los insectos hayan desarrollado resistencia a este compuesto.

Incluso en el caso de que esta situación llegara a producirse con las plantas de maíz o algodón transgénicas que contienen el gen Bt, tanto empresas como laboratorios públicos ya han ofrecido una amplia gama de alternativas que pueden ayudar a evitar el problema
o a solucionarlo. La utilización de refugios, es decir, áreas con plantas isogénicas, híbridas iguales a las cultivadas pero no transgénicas, así como la expresión en las plantas de combinaciones de genes y la precisa anotación de las observaciones que realizan los agricultores que las cultivan, no han aportado en quince años de cultivo la mínima descripción de algún problema relevante.

Al contrario, presentan muchos beneficios. La reducción de la aplicación de productos fitosanitarios y herbicidas tiene un claro impacto en la disminución de la contaminación de las tierras y aguas. Ello supone la rebaja de las tareas agrícolas y, por extensión, la
supresión del laboreo de las tierras en muchas regiones.

Pero también comporta la reducción de la erosión del terreno y contribuye a mejorar los niveles de humedad de los suelos. Estos cultivos han aportado beneficios extra a los agricultores al abaratar los costes de producción e incrementar el rendimiento de las cosechas. Ha quedado demostrado así que el mismo suelo rinde más con menos pesticidas y fertilizantes, lo cual posibilita una agricultura más sostenible y asequible.

Sin embargo, pese a todo lo dicho, los mayores focos de insectos resistentes están apareciendo en los campos de los agricultores que siguen las prácticas ecológicas. La paradoja está servida. ¿Cómo superar esta repulsa en un campo ecológico? Las bacterias Bt en su medio natural no tienen ninguna necesidad de evolucionar a cepas más virulentas.

En cambio, los agricultores ecológicos sí que las necesitan más activas y con un espectro de acción más amplio para que sean capaces de eliminar los insectos que afectan a sus plantas.

La solución es la aplicación de la biotecnología para la mejora de las bacterias Bt de uso ecológico. Empresas como Syngenta han puesto en el mercado ecológico insecticidas con cepas de bacterias Bt que contienen trozos de genes de Escherichia coli, normalmente, habitantes de nuestros intestinos, que hacen de vector a los nuevos genes insecticidas introducidos en las cepas Bt más virulentas.

Si la agricultura ecológica tiene que plantearse no únicamente la aplicación de las bacterias Bt sino que resulten, si cabe, más virulentas, o también la combinación de bacterias para poder mantener a raya a los insectos que destruyen sus cultivos, entonces ¿dónde van a buscar las fuentes capaces de proporcionar a los agricultores ecológicos combinaciones de bacterias que les ayuden en sus prácticas agrícolas insecticidas? La única solución que se ha encontrado hasta ahora ha sido la aplicación de la biotecnología en la mejora de las bacterias Bt, un logro exitoso en bacterias Bt recombinantes o transgénicas.

Quien tomó la decisión de que las plantas transgénicas y la agricultura ecológica no fueran compatibles se equivocó por completo. La combinación del cultivo de plantas transgénicas en condiciones ecológicas sería el marco ideal para el cultivo por ejemplo de
plantas de productoras de medicamentos, como nuestro maíz del proyecto Pharmaplanta o nuestro tabaco del proyecto Smartcell. Ahora, los agricultores ecológicos se muestran reacios a cultivar este tipo de plantas cuando sus conocimientos resultan del todo imprescindibles para nuestra investigación.

La aplicación generalizada de la biotecnología es un hecho innegable, por lo que tendríamos que dirigirnos hacia una situación en la que todos saliéramos ganando con el uso de las mejores herramientas para la obtención de los mejores productos, sin hacer exclusiones ideológicas.

Accede al artículo Maíz hipervitamínico en el exilio, también escrito por Teresa Capell

Alimentos españoles sin fronteras: FIAB presenta su campaña de sensibilización de la industria alimentaria

Tuesday, October 18th, 2011

Elena F. Guiral

Qué mejor manera de apreciar la importancia de la presencia en nuestras venas y en nuestras vidas de los alimentos españoles que hacerlo desde la otra orilla del Atlántico.  Aquí, hábitos como exprimir un zumo de naranja natural, hacer un bocadillo de jamón con pan con tomate o preparar sopa de cocido con garbanzos y morcilla, se convierten en un auténtico lujo, o… en algo que simplemente no existe. Imposible preparar una merluza a la gallega. Imposible preparar unas cocochas con almejas. Imposible encontrar conejos en el supermercado. Demasiado entrañables para la cultura americana, que  ha prohíbido el consumo de foie de pato en California, pero sí prepara nuggets de caimán o ancas de rana.  

El mes largo que llevo viviendo en Miami me reafirmado algo que ya intuía. Que llevamos impresa desde la cuna la cultura gastronómica en nuestro ADN genético de forma inalterable e inalienable. Me dí cuenta hace unos días, mientras desempaquetaba con inmensa emoción, los alimentos que he podido traer en barco hasta aquí: pimentón de la Vera, aceite del Bajo Aragón, garbanzos de Fuentesaúco, arroz bomba, vino del Somontano oscense, mi Cola Cao de toda la vida…

Así que hoy, que es el Día Mundial de la Alimentación, me he decidido a practicar la nostalgia constructiva con este post, felicitando a la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), al MARM y a la Federación de Industria y de los Trabajadores Agrarios de UGT, por la presentación de su campaña de sensibilización de la industria alimentaria.

Esta campaña, que cuenta con un vídeo informativo y en breve con una exposición, quiere hacer llegar a la sociedad el papel clave que tiene la industria agroalimentaria en nuestra economía, ya que es el primer sector industrial en orden de importancia. Las cifras son claras: 30.000 empresas, en su mayoría pequeñas y medianas, 500.000 puestos de trabajo directos, y unas ventas netas anuales de 80.000 millones de euros.

Las piezas clave de la estrategia del sector agroalimentario industrial española, según su secretario general, Horacio González Alemán, la  internacionalización y la innovación. En mercado cada vez más globalizado todavía queda camino por recorrer para competir en el mercado frente a los productos de otros países como Italia y Francia, que han sabido escalar puestos en el marketing alimentario sin que nuestros productos tengan nada que envidiarles ni en calidad ni en precio.

Para ello resultará clave la otra pieza del puzzle, la innovación, que permitirá al sector estar a la altura de las exigencias del mercado y seguir ofreciendo productos sanos, seguros y de calidad. Porque calidad, en materias primas y capital humano, no le falta a la industria agroalimentaria española, que ha resistido la crisis mejor que otros sectores menos arraigados en nuestra economía. Una industria que ya forma parte de nuestro patrimonio cultural y que debemos mantener firme, sana y próspera. A todos nos va el paladar y el estómago en ello.

¿Quién pone puertas al polen?

Friday, October 7th, 2011

 Elena F. Guiral

Mi primer mes de adaptación, con dos mudanzas consecutivas,  y la preparación para la licencia de conducir USA además de una Brachial Neuritis poco común de la que quizás escriba en breve y que me sigue dando guerra, me han mantenido fuera de juego en el último mes.

Pero todas las transiciones se acaban y afortunadamente hoy regreso, eso sí, con la inspiración de la inmensidad del océano frente a mi ordenador. Y a pesar de que ya no se trata de un tema de inmediata actualidad, no quería dejar en el tintero el asunto de la miel contaminada con polen transgénico que saltó a la palestra hace unas semanas para compartir con mis seguidores Biotec mi punto de vista sobre este asunto.

Recapitulemos entonces para refrescar nuestra memoria. Grupo de apicultores alemanes que denuncia al estado alemán de Baviera, por haber contaminado su miel con polen de maíz MON 810, un evento que, dejémoslo claro, está autorizado para su cultivo y consumo en toda la UE.

¿El origen del problema? Que la Legislación alemana sobre agricultura ecológica prohíbe por ley el uso de plantas o ingredientes procedentes de plantas modificadas genéticamente en la agricultura ecológica.  Si el umbral para el etiquetado de alimentos con ingredientes procedentes de semillas modificadas genéticamente es del 0,9% en toda la UE, cuando hablamos de productos ecológicos es del 0,1%.

Lo curioso, o no tan curioso, del caso de Karl Heinz Bablok y sus colegas apicultores alemanes, es ver cómo la prensa ha tratado las conclusiones de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Pongamos como ejemplo el artículo publicado por El País con el sugerente título de Golpe judicial a la contaminación transgénica de Monsanto, señalan que a partir de esta sentencia, la miel que haya sido contaminada con polen derivado de un organismo transgénico no podrá comercializarse sin autorización previa… Este punto puede dar a cierta confusión, ya que en el caso de polen derivado de MON 810 estamos hablando de etiquetado, y no de autorización, ya que tanto su cultivo como su consumo son totalmente legales en Europa.

Hablamos ya de otra historia cuando nos referimos a la miel que proceda de importaciones de países que cultiven eventos modificados genéticamente no autorizados por la UE. Parece ser que Argentina cumple los requisitos al 100%. Lógico, porque ya se han encargado las autoridades comunitarias de no cerrar el grifo de la importación a la la soja argentina MG.

En cuanto a China el tema no está tan claro, pero seguramente nuestros avispados, o diríamos abejados exportadores chinos encontrarán la manera de que sus exportaciones no se vean perjudicadas. Vamos, que si yo fuera un productor de miel español tampoco echaría las campanas al vuelo, vamos.

Por otro lado, encuentro bastante inconsistente el argumento esgrimido por Monsanto para que fuera desestimada la demanda de los apicultores alemanes, ya que el hecho de que la aparición de polen procedente de maíz MG no sea intencional no significa que esta no exista y deba cumplir con la normativa de etiquetado comunitaria.

¿Por qué hasta ahora no había sido contemplada la miel en este paquete? Sin demanda o requerimiento de por medio, para que complicarse… Y plantearse a estas alturas de la película, siete años después de la aprobación del Reglamento de Etiquetado de OMGs 1829/2003, si tiene sentido etiquetar alimentos donde no se puede encontrar rastro de ADN modificado genéticamente carece de sentido, la verdad.

El caso, que tanto el ingenuo planteamiento de Monsanto como el ruido mediático del caso, y los más mediáticos aún términos coexistencia y contaminación, han  dado de nuevo pábulo a los movimientos antitransgénicos a repetir de nuevo su mensaje de la coexistencia imposible. Cuando ha quedado sobradamente demostrado lo contrario.

Es más, vuelvo a insistir como en anteriores artículos que han sido los propios productores ecológicos comunitarios los que han tratado de poner puertas al polen y se han complicado la vida cuando nadie se lo había pedido con umbrales mínimos de tolerancia a OMGs.

Como conclusión al artículo de hoy no quise pasar la oportunidad de pedir su opinión a Jaime Costa, uno de mis expertos favoritos en Agrobiotec, para que me diera el punto de vista de Monsanto España. Aquí reproduzco una cita suya muy divertida sobre el tema:

“La sentencia del TJE es una respuesta puramente legalista a las tres preguntas planteadas. Me pregunto cuál habría sido la respuesta si se les hubiera preguntado por el oxígeno emitido por los maíces transgénicos o por una tortilla de patatas comida en el campo bajo la sombra de un árbol sobre la que han volado unos granos de polen de maíz Bt ya que son otros productos que no han sido explícitamente autorizados”. Vamos, que si eres antiagrobiotecnológico, jamás hagas picnic junto a un campo de maíz por si acaso…

Al hilo de la tortilla polinizada, también es conveniente volver a insistir, aunque el tema ya aburra, que el MON 810 es completamente seguro en términos sanitarios, como así lo demostró la EFSA Scientific Opinion MON 88017 x MON 810 (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), en su momento.

Vamos, que yo sí me comería una tortilla de patata junto a un campo de maíz BT con toda tranquilidad del mundo. Lástima que en Miami capital, como dicen mis niños, no haya maíz, ni pinchos de tortilla en el bar de enfrente… ni OMGs etiquetados. ¿Sobreviviré ante tanta incertidumbre? Por supuesto, mucho más que sin mis pinchos de tortilla del bar de enfrente.  

Nota: Como uno es uno y sus circunstancias, no puedo resistir la tentación de compartir con vosotros la impresionante vista que me despierta cada mañana desde mi terraza. Espero que os guste.

 

Nueva vida, nuevo continente

Thursday, September 1st, 2011

Elena F. Guiral

Éste es el nuevo paisaje que me acompaña cada mañana al despertar ya que desde hace unos días Cultura Biotec y yo  vivimos en Miami (EE.UU.) donde nos espera una perfecta ecuación: dificultad+experiencia=nuevos aprendizajes.

Dejamos por el camino al 50% de las Cultura Biotec, Sara Pérez Jerónimo, que emprende desde hoy en Madrid una nueva etapa laboral en la que le deseamos toda la suerte del mundo. Echaremos de menos su frescura y buen hacer, sobre todo en los temas más científicamente complejos.

Cultura Biotec seguirá atento virtualmente a la actualidad nacional, pero también quiere abrir a sus lectores españoles otros mundos  biotec aprovechando que mi nuevo cuartel general está en la capital del mundo latino, un auténtico melting pot donde los foráneos son recibidos con los brazos abiertos como he podido comprobar desde mi llegada.

Espero seguir contando con vuestra confianza, porque vais a ser a partir de ahora mi  cordón umbilical con esa España debilitada, pero no derrotada, a la que quiero regresar aportando mi experiencia cuando llegue el momento. ¡Gracias!