Cultura Biotec

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El blog (no solo) biotecnológico de Elena F. Guiral

Archive for November, 2011

La paradoja biotecnológica

Monday, November 28th, 2011

Georgina Sanahuja, Raviraj Banakar y Teresa Capell

Departament de Producció Vegetal i Ciència Forestal, ETSEA, Universitat de Lleida

Es una completa hipocresía situar en extremos opuestos la biotecnología vegetal y la agricultura ecológica. Y más cuando en ambas concurren aspectos idénticos, por mucho que en algún caso su aplicación se quiera enmascarar de forma tan selectiva como interesada.

Las plantas de maíz transgénicas, que tienen integrado en su genoma un gen de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) que les permite producir por sí mismas una molécula insecticida para protegerse contra el taladro, son consideradas una amenaza para nuestra avanzada civilización europea, mientras que esas mismas bacterias Bt que han sido transformadas con genes artificiales totalmente ajenos a ellas, por ejemplo, los productos Raven, CRYMAX y Lepinox, son utilizadas rutinariamente como insecticidas en la agricultura ecológica donde, para más inri, sólo se les encuentran cualidades positivas.

Se tiene constancia del uso de esporas de Bt en polvo como insecticida desde el tiempo de los egipcios. Por lo tanto, después de tantos años de aplicación, es normal que los insectos hayan desarrollado resistencia a este compuesto.

Incluso en el caso de que esta situación llegara a producirse con las plantas de maíz o algodón transgénicas que contienen el gen Bt, tanto empresas como laboratorios públicos ya han ofrecido una amplia gama de alternativas que pueden ayudar a evitar el problema
o a solucionarlo. La utilización de refugios, es decir, áreas con plantas isogénicas, híbridas iguales a las cultivadas pero no transgénicas, así como la expresión en las plantas de combinaciones de genes y la precisa anotación de las observaciones que realizan los agricultores que las cultivan, no han aportado en quince años de cultivo la mínima descripción de algún problema relevante.

Al contrario, presentan muchos beneficios. La reducción de la aplicación de productos fitosanitarios y herbicidas tiene un claro impacto en la disminución de la contaminación de las tierras y aguas. Ello supone la rebaja de las tareas agrícolas y, por extensión, la
supresión del laboreo de las tierras en muchas regiones.

Pero también comporta la reducción de la erosión del terreno y contribuye a mejorar los niveles de humedad de los suelos. Estos cultivos han aportado beneficios extra a los agricultores al abaratar los costes de producción e incrementar el rendimiento de las cosechas. Ha quedado demostrado así que el mismo suelo rinde más con menos pesticidas y fertilizantes, lo cual posibilita una agricultura más sostenible y asequible.

Sin embargo, pese a todo lo dicho, los mayores focos de insectos resistentes están apareciendo en los campos de los agricultores que siguen las prácticas ecológicas. La paradoja está servida. ¿Cómo superar esta repulsa en un campo ecológico? Las bacterias Bt en su medio natural no tienen ninguna necesidad de evolucionar a cepas más virulentas.

En cambio, los agricultores ecológicos sí que las necesitan más activas y con un espectro de acción más amplio para que sean capaces de eliminar los insectos que afectan a sus plantas.

La solución es la aplicación de la biotecnología para la mejora de las bacterias Bt de uso ecológico. Empresas como Syngenta han puesto en el mercado ecológico insecticidas con cepas de bacterias Bt que contienen trozos de genes de Escherichia coli, normalmente, habitantes de nuestros intestinos, que hacen de vector a los nuevos genes insecticidas introducidos en las cepas Bt más virulentas.

Si la agricultura ecológica tiene que plantearse no únicamente la aplicación de las bacterias Bt sino que resulten, si cabe, más virulentas, o también la combinación de bacterias para poder mantener a raya a los insectos que destruyen sus cultivos, entonces ¿dónde van a buscar las fuentes capaces de proporcionar a los agricultores ecológicos combinaciones de bacterias que les ayuden en sus prácticas agrícolas insecticidas? La única solución que se ha encontrado hasta ahora ha sido la aplicación de la biotecnología en la mejora de las bacterias Bt, un logro exitoso en bacterias Bt recombinantes o transgénicas.

Quien tomó la decisión de que las plantas transgénicas y la agricultura ecológica no fueran compatibles se equivocó por completo. La combinación del cultivo de plantas transgénicas en condiciones ecológicas sería el marco ideal para el cultivo por ejemplo de
plantas de productoras de medicamentos, como nuestro maíz del proyecto Pharmaplanta o nuestro tabaco del proyecto Smartcell. Ahora, los agricultores ecológicos se muestran reacios a cultivar este tipo de plantas cuando sus conocimientos resultan del todo imprescindibles para nuestra investigación.

La aplicación generalizada de la biotecnología es un hecho innegable, por lo que tendríamos que dirigirnos hacia una situación en la que todos saliéramos ganando con el uso de las mejores herramientas para la obtención de los mejores productos, sin hacer exclusiones ideológicas.

Accede al artículo Maíz hipervitamínico en el exilio, también escrito por Teresa Capell

Ética, legalidad y células madre: un puzzle de un millón de piezas por resolver

Thursday, November 10th, 2011

Me enteré al vuelo y de casualidad hace unos días de que la Union Internationale des Avocats celebraba su congreso anual en Miami y de que una de sus sesiones estrella llevaba por título Ciencias de la vida y economía de la biotecnlogía, ¿cuáles son los límites?

Cuando ví la información ya charla ya había empezado, ¡lástima!, pero pensé, “más vale llegar al final que no llegar”, así que rápido rápido encaminé mis pasos hacia el hotel Loews, situado en el corazón de South Beach. Además, para qué engañarnos, cualquier excusa es buena para asomarse a la cara más cosmopolita y más art decó de Miami.

Desafortunadamente no llegué a tiempo de escuchar la charla de Bárbara J. Gislason, presidente del Comité de la Propiedad Intelectual de la sección de la ABA TIPS  USA. Pero sí tuve la oportunidad de escuchar a Mario Stasi, ex presidente del Colegio de Abogados de París, y ex miembro del Consejo Consultivo Nacional de Ética Francesa de Ciencias de la Vida y la Salud.

Stasi realizó un interesante recorrido por la legislación y las implicaciones éticas que rodean a un tema tan complejo como las células madre en Europa, un puzzle compuesto por diferentes piezas entre sí, lo que demuestra los diferentes enfoques que se han realizado por los miembros de la UE.

Porque, según Mario Stasi, hasta la fecha no hay un acuerdo unánime sobre los dos aspectos más espinosos de la investigación científica con células madre. El primero, cuándo un grupo de células embrionarias se  convierte en una vida humana. El segundo, y no menos relevante, qué hacer con los miles de embriones almacenados y abandonados en laboratorios de todo el mundo.

Ante estas diferentes aproximaciones, el conferenciante se preguntó si el quid de la cuestión es que no hay una sola verdad, y si la base ética de la legislación sobre células madre no está bien sustentada. “Lo que está claro es que no podemos basarnos en parámetros económicos cuando nos enfrentamos a a este tema, porque la economía no nos dice lo que es correcto y lo que es incorrecto”. “Es aquí donde nuestra profesión tiene un papel clave, para aportar el entorno jurídico más adecuado que defienda los derechos fundamentales del ser humano siguiendo las pautas del mal menor”.

Stasi comentó que en el otoño de 2010 Francia modificó y revisó su Ley sobre Bioética aprobada en 1994, en la que se decide que el único uso autorizado de las células embrionarias sea para investigaciones científicas autorizadas  y para las técnicas de reproducción asistida.

El conferenciante, que participó en el comité de Bioética que elaboró el informe previo a la aprobación de esta ley que hubo reservas en parte del Comité ante la posibilidad de la instrumentalización de las células madre y que los criterios de negocio anulen los aspectos éticos y deontológicos.

Mario Stasi también lanzó una pregunta al aire y es qué sucede con aquellos embriones conservados en laboratorios y que han sido abandonados, ya que solo un porcentaje  pequeñísimo ha llegado a término en el vientre de madres con problemas de fertilidad.

La segunda parada que realizó Stasi tras haber comenzado, de forma lógica, por Francia, fue España, a la que calificó, no sin cierta ironía según percibí, del segundo país más avanzado en el estudio de las células madre embrionarias tras EE.UU. Aquí, la Ley 14/2007 de Investigación Biomédica, establece el momento en que un embrión se convierte en vida humana y también que la utilización de estas células para investigación debe contar con el consentimiento explícita del donante. 

De hecho, España está a la cabeza, tras Estados Unidos, en la conservación de células del cordón umbilical, 65.000 muestras, tras Estados Unidos.

En Gran Bretaña, país también pionero en la investigación y regulación con células madre, se permite su uso en terapia celular y es Rusia el país que cuenta al respecto. “De hecho las afueras de Moscú están llenas de clínicas antienvejecimiento, donde por 1.000 euros puedes someterte a una terapia génica de este tipo”, comentó Stasi.

Por su parte Suiza sometió, lógicamente, su legislación al respecto en 2010 y el 77% de los votantes dieron su aprobación a la investigación con células madre embrionarias siempre que cuente con el consentimiento de los donantes.

Me resulto especialmente curiosa la posición de Alemania al respecto, comentada por el conferenciante, ya que que en 2007 se aprobó la legislación pertinente que aprueba la investigación con células madre, pero exclusivamente si son importadas. El práctico espíritu alemán, que decide evitarse dolores de cabeza éticos… “Las células estaban ahí, nosotros solo les hemos dado uso”, parecen querer decir.

Como conclusión a su charla, Mario Stasi comentó que la abogacía tiene un papel clave en este proceso y no puede mirar para otro lado. “Necesitamos poner límites a la investigación científica, para la que en muchas ocasiones existe solo el haber, con nuestro derecho a establecer lo que debe ser. Al fin y al cabo, la verdad es el camino”, concluyo.

Como sucede en este caso tan complejo, esta conferencia dejó en mí muchas más preguntas que respuestas, comenzando con la más básica. “¿Por qué no existe una legislación comunitaria unificada y vinculante al en un tema tan complejo y relevante? ¿De nuevo Bruselas se lava las manos a lo Pilatos, como en el caso de sus mareantes idas y venidas en la regulación de las semillas modificadas genéticamente?”.

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